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Cuando se habla de economía social de mercado, y vemos las reacciones a priori de algunos empresarios, en donde pareciera que, la única herramienta que conocen, para enfrentar la crisis es el despido masivo de empleados, o como varias AFP que en estos días están aumentando el precio de sus planes, uno con justa razón podría pensar, ¿qué?,  de social, tiene esta economía.

Pero, en condiciones como la actual es mejor recordar los buenos ejemplos.

Los restaurantes   Eladio han pasado a formar parte de la historia gastronomica de Chile, a pesar de encontrarse estos, todos en Santiago, son reconocidos en  el país como un referente de precio y calidad.

En plena crisis asiática (las crisis han sido parte de nuestra existencia), Eladio Mondiglio creador y cerebro de los Eladio, recibía un importante premio empresarial porque fue una de las empresas que tuvo mayor desarrollo en la mencionada crisis.

Pero eso no ocurre por casualidad, nada ocurre por casualidad, recuerdo una conversación con Eladio Mondiglio hace muchos años atrás en donde el mencionaba que “parte de lo que entra, se debe devolver al cliente, en calidad, en tecnología, en ambiente” y eso hablaba de la seguridad, y el compromiso perseguido.

Inquieto, creativo, lúcido, reflexivo son algunas de las características de este empresario, que no solo ha logrado que sus negocios funcionen mejor en crisis sino que además nos ha hecho regalos a los chilenos, difíciles de olvidar, ¿se recuerda por ejemplo Ud.? Cuando antes del Bife chorizo, uno se podía comer un platos de ostras, o de caracoles a la bourguignon.O cuando los chilenos tuvimos la oportunidad de comer langostas frescas por un precio alcanzable para todos los bolsillos?

O cuando su carta de vinos Divinos…nos permitió acompañar nuestros almuerzos o cenas con vinos de insuperable calidad a precios desconocidos en el mercado por lo accesibles.

Innumerables son los ejemplos de creatividad, que los chilenos no olvidamos y agradecemos, sobre todo en momentos como el actual.

Pero por sobre todo, se agradece la constancia de años, que a pesar de la tentación del precio y otras existentes en el mercado, este empresario ha preferido la creatividad y el respeto y cuidado de sus clientes.

Muchos empresarios gastrónomicos debieran aprender, lo que pareciera ser una lección fácil de imitar, pero sabemos que no siempre imitamos las cosas que debiéramos y las cosas que parecen fáciles no lo son.

Porque atrás de cada acción esta el hombre, y en este caso nos encontramos con uno particularmente excepcional,  a Eladio Mondiglio, como ejemplo a seguir.