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Los sueños flotaban en el aire en aquellos días, la primavera no solo traía colores y aromas, vibraba una voluntad de cambio, se pensaba en una sociedad más justa, los jóvenes mirábamos hacia la ex Unión Soviética con envidia, ellos a pesar del capitalismo feroz habían encontrado el paraíso….nadie nos habló de Stalin y los millones de muertos, de las feroces purgas en el partido de los trabajadores, de la Lubianka y su horror, del archipiélago de Gulag, en nuestros sueños estaba la construcción de una sociedad más justa sobre la tierra. El poeta escribía “Canto de amor a Stalingrado” titulo que seria cambiado con la marcha de los acontecimientos….si solo somos hombres…

Por aquellos días antes de la presidencia de Salvador Allende, fuimos tres jóvenes amigos a ver “El hombre de la Mancha” con fe lo imposible se podía alcanzar…

La puesta en escena nos conmovió, con Langlois, y la personificación de un Quijote con el que teníamos tanto en común, la voz y actuación de Gallardo que logra una de las mejores interpretaciones de Sancho a nivel mundial, la fuerza de una Aldonza lograda solo por la gran Alicia Quiroga, en fin un suceso que remece el teatro nacional, y la historia como el tiempo, sigue inexorable pasando por nuestras vidas.

El sueño de una patria más justa es arrancada de cuajo con la intervención extranjera y el uso de nuestras FF.AA. con la participación de muchos que hoy lo desconocen, con los mismos de entonces que hoy se enriquecen a costa del poder, que les entrega esta actuación de circo, llamada democracia…los que pagan la factura son los mismos de siempre.

En treinta años cambia la vida, se apaga como un dragón moribundo el horror de la guerra fría, cae el socialismo y los muros, el Che cae victima de unos soldaditos, traicionado incluso por varios partidos de izquierda que no comparten “su aventura” y su critica a la unión Soviética en donde no era bien mirado, lo dejan abandonado. Pero surgen otros monstruos, el Imperio ya no tiene competidor la hegemonía se pierde y la balanza deja de manifiesto una de las más terribles formas de poder La economía social de mercado, defendida incluso por aquellos revolucionarios de antes, agiornados hoy por esta tentadora economía que convierte en negocio, los sueños de los seres humanos a través de la educación, los dolores y las penas, en el negocio de la medicina, en donde nosotros los de siempre, tenemos que votar por el mal menor en las elecciones, porque las miradas diferentes, jóvenes, son arrasadas por las maquinas de poder construidas para estos efectos.

Quienes justifican esta economía. Lo hacen argumentando la autorregulación del mercado preguntemos a quienes con toda una vida de esfuerzo compraron una casa Copeva, o algunos de los tantos otros ejemplos que hemos conocido, las noticias nos presentan por estos días a personas que no pudieron seguir con sus medicaciones porque no les alcanzo el dinero, frente a la mafia coludida de las farmacias, en fin nos hace falta el Quijote por último para saber que estas farmacias tienen dueños y gerentes que tomaron esta desición y no son los edificios de por si quienes actúan de esta manera infame.

Nos cuesta creer en las cosas buenas, la desconfianza nos empieza a corroer como acido cuestionamos a priori, es por eso que cuando supe de una nueva puesta en escena del Quijote, la comparación fue inevitable y conociendo además algunos lamentables bochornos teatrales acaecidos anteriormente, me pregunté que fuerza interpretativa podía tener Amaya Forch, o quien podría igualar siquiera a Gallardo en su interpretación de el dulce Sancho, reconozco haber estado entre el público que repletó el Teatro Municipal, y brindó, un prolongado aplauso de pié, al trabajo realizado por Julio Milostich, Amaya Forch, Daniel Farias, Felipe Ríos y todo el elenco.

Nos hace falta el Quijote en nuestras vidas, antes que, aparezca el caballero de los espejos, y nos muestre la cruel realidad de nuestras sociedades, adormecidas por la vulgaridad de los medios, por el trastoque de valores, por los problemas ecológicos que heredamos a nuestros hijos, por el abuso generalizado de las grandes empresas, necesitamos al Quijote, para que nos aliente en el sueño de una sociedad más justa, y nos aleje de esta noche sin esperanzas.

Mi hijo como buen escudero, ya tenía la reserva para el restaurante del chef Mikel Zulueta, quién junto a sus hermanos Javier e Iñaki tienen uno de los más interesantes lugares de cocina de tendencia vasca, probamos unas tortillas de papas, pimientos del piquillo, pulpo a la gallega, y unas chuletas de cordero con puré de camote y menta acompañados de un buen tinto, el que nos llevó rápidamente a alabar a nuestras propias Dulcineas, y, a cabalgar por estas calles de Santiago, con un otoño enrarecido aún por el verano.
Un lugar al que se desea regresar.

Restaurante Guria
Manuel Montt 1599 Providencia
Fono 4746605